Julio 11, 2017
  Publicado por

Muchas veces, la publicidad se alimenta de clichés. Y hoy las personas están pidiendo un cambio en la comunicación, porque ya está pasando en la sociedad. Posiblemente, el área creativa sea donde más notoria es la escasez de mujeres.

Estefanía Cordo, Directora Creativa de Possible Buenos Aires, explica que por muchos años la industria publicitaria se nutrió de lugares comunes. “El grupo de pibes viendo fútbol, el grupo de amigas hablando de chicos. Los hombres en el auto, las mujeres en la cocina, etc. Obviedades que ni paramos a preguntarnos si eran válidas. Digital le abrió la puerta a la gente para responder a lo que los creativos venían haciendo, y en muchos casos, la gente empezó a decir basta”.

Esta situación, según Mery Gene, Directora Creativa de Cantalupe, es, sin embargo, una tendencia global que se empieza a revertir: “creo que el mercado está entendiendo el valor agregado que otorga la mujer”, reflexiona.

Con solo ver las reuniones mensuales o eventos de Interact es posible advertir la realidad de las mujeres en la industria. “De 30 o 40 asistentes, el 95 por ciento son hombres. La responsabilidad no es más que nuestra. Si no empezamos a hacer algo diferente el cambio no va a suceder. La situación de ser mujer, en esta industria, es difícil: leyes, cultura, presión social. Todo condiciona a que una como mujer no pueda llegar ahí”, explica Emiliana Torrens, CEO de Possible Buenos Aires.

En un sentido similar, Victoria Cole, VP client services de Wunderman BA explica que su visión de la mujer en las agencias digitales es muy parecida a la industria publicitaria en general: “muchas mujeres en Cuentas, pocas en cargos jerárquicos, bastantes en las áreas de Desarrollo y pocas en Creatividad”.

Para Josefina Casellas, Directora Creativa de Contenidos Digitales de BBDO Argentina, hay cada vez más mujeres en la industria publicitaria. “Las mujeres crecieron mucho dentro de las agencias y tienen más participación. En el área digital, en particular, hay quienes las lideran. Se abrió un lugar nuevo ahí, en donde nos hicimos fuertes”.

Entre las que lideran agencias se encuentra Connie Demuru, Managing Director de RAPP, quien pone foco en el otro lado de la moneda. “Siento que el ámbito de participación, definitivamente, creció muchísimo en los últimos diez años y, en lo personal, veo que muchas veces fueron las mujeres las que decidieron no ir por más. Entiendo que las estructuras de las agencias fueron permeables a su participación, y de parte de los clientes no siento barrera alguna. Específicamente en lo digital, los hombres salieron a hablar más fuerte del tema, pero hay excelentes profesionales mujeres que dejaron y dejan huella”.

“Creo que es un hecho que hay más hombres que mujeres en esta industria y, por ende, hay más hombres en cargos directivos”, señala por su parte Andrea Fontana, CEO de Webar Interactive. En lo personal, nunca registró interferencias en su desarrollo profesional por cuestiones de género. “Si las hubo realmente, nunca las registré. Muy probablemente, la realidad de las mujeres creativas en agencias tradicionales sea muy distinta a la mía. Hablo de mi experiencia”.

Durante muchos años, la figura de “el creativo” fue un hombre, un rol que no fue cuestionado. “Hay más mujeres creativas, pero siguen siendo pocas y si hay más no se debe a un cambio de mentalidad, sino en parte porque el acceso a los trabajos cambió. Hace 15 años, se dependía un 99 por ciento de contactos para poder trabajar como creativo. Ahora, Linkedin le dio lugar a otras personas a postularse. Se nota la intención del cambio, pero también se nota en el día a día el bagaje de la cultura creativa en las agencias”, agrega Cordo.

“Me encuentro con más mujeres en puestos importantes del lado del cliente, que en las agencias”, señala Mariana Díaz, ‎Directora Creativa en UV LATAM . Según explica, el gran obstáculo que enfrentan las mujeres es demostrar todo el tiempo que son capaces. “Muchas veces nos exigen que actuemos como lo haría un hombre, por ejemplo, sé firme, y cuando lo hacemos aparecen comentarios como estás enojada. Ese es el desafío, estar preparadas para hablar del trabajo y que corran el eje asumiendo que hablás desde un sentimiento”.

El techo de cristal es corredizo

A los hombres no les suelen consultar si su vida familiar interfiere en el desarrollo profesional, cosa que sí sucede constantemente con las mujeres. “Mi vida personal no influyó en mi desarrollo, pero a veces me pregunto qué hubiera pasado con los pasos que di de haber sido diferente mi realidad, por ejemplo, tener hijos. Lamentablemente, creo que diferente”, cuenta Díaz.

En particular, la batalla contra el llamado “techo de cristal” -que se supone frena a las mujeres en su desarrollo profesional- es resignificada en muchos casos. La integración familiar-laboral es un desafío, pero a la vez un empoderamiento. “No es fácil, pero es posible. Debo decir que son mis hijos los que más me empoderan y son los mayores responsables, además de mí, de mis logros”, asegura Fontana.

“Mentiría si no dijera que muchas veces tengo que hacer malabares con los tiempos para poder atender a mi hijo de un año y a mi empresa. Pero soy una convencida de que tenemos que seguir haciéndolo si estamos donde queremos estar”, resalta Gene, quién rescata que los obstáculos fueron necesarios para poder estar donde está.

“Muchos de ellos no tuvieron que ver con mi género, sino que tuve que volver a empezar varias veces. Con respecto a los temas personales, siempre los hay en la vida de cualquier profesional, pero justamente la familia es la que me ayuda a salir de esos obstáculos. Esos malabares me hicieron mucho más operativa y resolutiva”.

“Esta profesión definitivamente resiente a la familia. Tengo un matrimonio de 22 años, y tres hijos de edades diversas que necesitan a su mamá, seguramente más de lo que la agencia me necesita”, reflexiona Demuru. Ella cree que el equilibrio es siempre el mayor reto: “Lo que hago es mi pasión e intento llevar adelante estos dos mundos de la mejor manera. Claro que lo personal interfiere, no creo que detenga. A veces, relaja o alarga algunos procesos, cuando uno lleva adelante la convicción de cuidar a su familia, en una profesión en la que el tiempo nunca alcanza”.

En otros casos, es decisivo el rol del contexto laboral. “Tengo familia y no es un obstáculo, hoy, para seguir en el rol en el que estoy, pero mucho se debe a la agencia en la que trabajo. Tuve mucho soporte para poder tomar la maternidad con el tiempo que decidí y luego reinsertarme. Fue muy simple porque también tuve mucha flexibilidad, pero esto no es lo que pasa en general”, explica Torrens.

“Hoy tengo una hija de ya 15 años. Cuando arranqué en la profesión ella era muy chiquita –subraya por su parte Casellas- tuve la suerte que en todos los lugares donde trabajé esto nunca fue un tema y entendían mis tiempos. Obviamente que hay momentos en donde se hace difícil estar en todos lados a la vez y cumplir con todo el mundo, pero se puede”

Uno de los grandes puntos que las mujeres señalan como obstáculo es no condicionarse ellas mismas por el hecho de ser mujeres. Por caso, Cole considera que ella misma era el obstáculo, por sentirse madre culposa: “Me preguntaba constantemente si estaba haciendo bien en estar tantas horas fuera de casa. Tuve mellizos, todo fue muy intenso. Dudé, me sentí mal, pedí más home office. Finalmente, encontré el equilibrio entre la profesional que quiero ser y la mamá que también quiero ser”.

El propio prejuicio sobre lo femenino, también pesa. “Y a su vez es el peor, porque directamente te mantiene lejos de la posibilidad. Me han preguntado en entrevistas “¿Qué onda con el llanto? Creo que existe el prejuicio de la mujer conflictiva, que llora si le hablan mal o le levantan la voz. Y ese cliché es bastante peligroso, porque no cierra puertas, directamente no deja que se abran”, agrega Cordo.

Animarse a más

Para Gené es fundamental para sumar más mujeres no escuchar a quienes les dicen que no pueden: “Si uno tiene en claro lo que quiere no importa si sos hombre o mujer, lo importante es sortear los obstáculos y seguir adelante”.

Gran parte de la comunidad femenina digital es reacia a la idea, que es un mundo de hombres y no hay posibilidades de participar. “Si ya no está cambiando, va a pasar. Es una situación que no puede extenderse mucho más tiempo. No tengo dudas de que podemos hacerlo, que tenemos las mismas capacidades y que nuestra mirada es importante y necesaria”, sostiene Díaz.

Para Cordo, la publicidad no es un mundo de hombres, sino un mundo de ideas. “No importa cuántas puertas se cierren; cuando las ideas están, ellas mismas las abren. ¿Puede que cueste un poco más de lo que debería? ¿Puede que haya que tener un poco más de paciencia? ¿Puede que se vayan a encontrar con personas que no quieran que las cosas cambien? Sí, pero al final del día, si las ideas están, no hay freno posible”.

En la misma sintonía, Demuru aconseja a las mujeres que apuesten a dejar huellas lo más profundas que puedan en lo que hacen. “Si eso pasa, a nadie le va a importar si sos hombre o mujer. Ni a un cliente, ni a tu jefe. Tenemos la oportunidad de hacerlo aportando valor y poniendo a disposición todo ese talento que ya nos da de base el ser mujer: La sensibilidad, la escucha, la capacidad de hacer y pensar varias cosas a la vez”.

Para Torrens, en definitiva, se necesita más solidaridad de género. No es un mensaje para mujeres o hombres, sino que tiene que suceder en ambas partes. “El poder femenino se está moviendo a nivel mundial porque hay cosas que ya no queremos que pasen. Cuando eso pasa hay algo mucho más poderoso que puede cambiar las cosas. De hecho, esto pasó con X Muchas Más la iniciativa que estamos impulsando desde la agencia. Nos propusimos dejar de decir y empezar a hacer, a sumar de a poco en búsqueda de un gran cambio. Es inimaginable todo el universo profesional y emocional que pierden las agencias al no tener mujeres en posiciones de liderazgo”.

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+