“La Ley de Economía del Conocimiento es el resultado de una política de estado”

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La reciente aprobación de la Ley de Economía del Conocimiento abre un nuevo capítulo en el desarrollo de la economía de nuestro país. En una coyuntura política tan fragmentada, que haya sido votada por unanimidad en el Senado, sin dudas muestra que es una política de estado que retoma y expande el alcance aplicado por la Ley de Software.

A partir de ahora, actividades como la producción audiovisual, la creatividad vinculada a plataformas digitales, la biotecnología, las ciencias exactas, la robótica, y otras disciplinas, se incorporan bajo el paraguas de una ley que antes solo consideraba a la industria del software y los servicios informáticos, con el objetivo de promocionar el crecimiento del sector. "

Bruno Rovagnati

SVP Managing Director SS LATAM y Director de Argencon

El valor agregado como investigadores con experiencia consiste en la interpretación de esos datos, contextualización, integración y detección de verdaderos insights que aporten luz sobre donde se ponga foco, en la narrativa para contar el caso, ¨storytelling¨, y en la correcta utilización para responder a los objetivos planteados, a las respuestas que se necesita obtener.
Los grandes volúmenes de información sólo tienen sentido si pueden ser bien interpretados y editados. Una de las áreas de trabajo más importantes del futuro va a ser justamente la curaduría de los datos para convertirla en conocimiento. Los datos comenzarán a ser un commodity, el valor se corre de la obtención de los datos, a la decodificación de esa información y a poder hacerla operable para que juegue a favor de la estrategia del negocio. La investigación de mercado evoluciona integrando nuevas herramientas, incluyendo la Inteligencia Artificial, pero sin perder el valor agregado interpretativo que articula diferentes conocimientos provenientes de distintas disciplinas, haciendo una lectura cualitativa y estratégica de toda la información.

En su momento, la Ley de Software impulsaba a una industria de exportación de alrededor de 6.500 millones de dólares al año, con una balanza comercial de, aproximadamente, 3 mil millones de dólares. Ahora, la ley de Economía del Conocimiento nos permite empujar el incremento de estas cifras y prever la creación de 215.000 puestos de trabajo de calidad, así como la generación de 15.000 millones de dólares de exportaciones anuales, para 2030.

Estas previsiones están fundadas sobre algunos de los beneficios que establece la ley, como es el caso de la estabilidad fiscal. Además de regular las retenciones con las que ha sido gravada nuestra actividad, este punto nos permite generar un plan a largo plazo teniendo mayor previsibilidad del escenario impositivo, para poder garantizar un desarrollo sostenible.

Este tema da lugar al eje central de la ley, que es la promoción del trabajo y la inversión en talento. A partir de la entrega de créditos o la reducción del costo laboral, esta normativa busca incentivar a las empresas a invertir en la capacitación de talento, investigación y tecnología, no solo para su aplicación local, sino con el fin de exportarlo a los países en los que existe esta demanda.

Esto habilita un circulo virtuoso: comienza a subir el nivel del valor generado en el sector, suben los salarios promedio, se crean nuevos empleos, aumenta la oferta y con ello la exportación.

Lo importante es entender que estamos hablando de servicios basados en conocimiento, en un valor agregado de exportación. Además de la calidad del talento argentino, tenemos algunas cuestiones que favorecen ese desarrollo. Una es la ubicación geográfica. Nuestro huso horario es muy favorable para conectar con las dos costas de Estados Unidos y con Europa. Por otro lado, tenemos una especie de alineación cultural que nos permite trabajar cómodamente con europeos y estadounidenses, y que viene acompañada por el manejo del idioma. Gran parte del talento habla en inglés, lo que hace que podamos comunicarnos y exportar más fácilmente.

Con todo esto en marcha, ahora, el desafío que tenemos como país no es vender más, sino generar más oferta. La demanda existe, seguramente habrá que desarrollarla, pero lo cierto es que estos servicios son requeridos en el mundo y Argentina está muy bien posicionada desde hace años.

Sin embargo, la pregunta es cómo garantizar la educación necesaria de esos nuevos perfiles que solicita la industria y que hoy no podemos abastecer.

Pese a la existencia de programas importantes como el Plan 111 Mil, impulsado por el Ministerio de Producción y Trabajo, tenemos que empezar a trabajar directamente con las universidades y empresas en la preparación de ese talento. Es un trabajo conjunto entre el sector público, privado y educativo. Necesitamos seguir avanzando tal como lo hicimos para la aprobación de esta ley.

Desde R/GA, hace 9 años que invertimos en Argentina, con la exportación de talento en el centro de nuestro modelo de negocio. La aprobación de leyes como esta, nos ayudan a alentar a nuestra casa matriz para que siga invirtiendo a mediano y largo plazo en el talento local.

A su vez, como Director de Argencon, la entidad que reúne a empresas especializadas en este tipo de servicios, estamos muy contentos de haber podido alcanzar esta legislación con un grupo realmente unido, que ha contado con el apoyo de todo el arco político, técnicos, cámaras del sector, empresarios y emprendedores, comprometidos en avanzar hacia un desarrollo económico sustentable para nuestro país.