Mayo 15, 2018
  Publicado por

Diseñador, editor y periodista, Carlos “Chani” Guyot pasó 20 años de su carrera periodística en el diario La Nación. Luego de liderar áreas de Arte, Innovación y Secretaría General de Redacción, decidió emprender su propio camino y en abril de este año lanzó RED/ACCION, una propuesta que pretende revolucionar el rol del periodismo para este siglo con premisas digitales pero que también invitan a la construcción de comunidad y a desacelerar el ritmo cotidiano con una lectura pausada y profunda.

Una de tus reflexiones sobre el periodismo refiere a la necesidad de “parar un poco la pelota”, del exceso de información y la falta de tiempo. ¿Cómo sentís que se puede equilibrar la propuesta de ustedes de una pausa y una lectura atenta y profunda con esta urgencia cotidiana?

No estoy seguro, no estamos seguros. El proyecto nace con un diagnóstico que sí creo que es bastante certero que es esta complejidad que nos genera la abundancia de noticias, este exceso de actividad, esta homogeneización, porque la búsqueda del volumen ha hecho que con la velocidad con la que se trabaja el nivel de información sea bajo, el nivel de novedad sea bajo pero también el nivel de profundidad sea bajo. Esta palabra –infoxicación- tiene que ver con esa dificultad de lograr profundidad, de lograr entendimiento de que está pasando. Pero además, tiene dos consecuencias complicadas para la sociedad y para la democracia: mucha gente ante ese fenómeno se convierte en mero espectador, y otra gente desconecta, renuncia a seguir la información, o las noticias. Hay dos o tres fenómenos dentro de éste: uno tiene que ver con el modo en que -sobre todo la parte de la audiencia más entrenada- crea su propia estrategia, no sé, seguir algunos autores en particular, o crear una lista de Twitter, pero la mayor parte de la gente no hace eso, la mayor parte de la gente se asoma, se encuentra con lo que se le cruza y lee o no lee, profundiza o no profundiza. El segundo fenómeno interesante para mí, tiene que ver con esto que muchas personas hacen de manera más artesanal, estrategias para eludir el ruido. Nosotros lo hacemos con la operación que llamamos “de curaduría o de selección” que hoy se expresa en el Newsletter GPS que está yendo muy bien en términos de crecimiento. Se trata de una clásica curaduría del ecosistema de noticias del día que en Estados Unidos y en Europa ya lleva 3/5 años pero en Argentina hay poca experiencia, con lo cual creemos que ahí hay una oportunidad. Dentro de redacción.com.ar también hay un espacio de curaduría que está en su primera fase. Existe una parte de esa curaduría que puede ser hecha por inteligencia artificial -de hecho hoy se relanzó Google News con todo un modelo de inteligencia artificial más interesante- pero yo sigo creyendo que hay editores de carne y hueso que pueden seguir detectando aquello que un algoritmo no puede detectar, que tiene que ver más con la sorpresa, con ciertas conexiones que no siempre son fáciles para las máquinas.

¿Por qué hablás de la necesidad de un periodismo con propósito?

Se relaciona con un importante capítulo de lo que nosotros llamamos comunicación, que tiene que ver con cómo escuchamos a las personas que antes llamábamos audiencias y cómo habilitamos esa participación antes y después que se producen las notas. Me refiero al trabajo más clásico del periodista que es contar una historia. Se trata sobre todo de un camino de aprendizaje con la comunidad. Creo que una de las cosas interesantes de un medio que nace hoy tiene que ver con dar vuelta una lógica que nació con los medios: habitualmente un medio cuando arranca se piensa desde los temas que va a tocar, cuál va a ser su tono, qué quiere comunicar. Para nosotros una pregunta importante y por momentos más relevante es cómo vamos a escuchar y cómo vamos a entender lo que las personas que antes llamábamos audiencias dicen, expresan, o cómo puede interpretarse esa escucha y cómo se responde a eso que escucha.

En términos de participación, uno ve en los medios digitales, en redes, que la comunicación se da a través del odio, del rechazo, ¿hay espacios para interpelar audiencias a través de la construcción, desde la armonía?

Los medios hacen algo que está bien, que es que abren sus notas a comentarios. El problema -yo creo que por diversos motivos, al menos en la Argentina- es fundamentalmente que es vehículo de gente enojada, de monólogos. Además, hay poco intercambio interesante, son espacios en los que generalmente la redacción se queda afuera: quiero decir, “yo publico la nota y después que comenten” pero el periodista termina su trabajo cuando publicó la nota. Nosotros creemos que hay muchísimo valor pero uno tiene que crear el entorno de esa participación,  de ese diálogo, por eso nosotros nacimos sin comentarios abiertos pero en un montón de nuestras notas hay como un pequeño formulario con unas preguntas específicas, y las personas están respondiendo con planteos interesantísimos, ideas, propuestas. Tenemos una persona encargada 100% de esta construcción de comunidad y después le pasa a los periodistas, y los periodistas responden. Un modelo de este tipo -que es un modelo racional, un modelo conversacional- tiene algunas preguntas difíciles de responder en términos de escalabilidad ¿hasta qué tamaño vos podés manejarlo?, vamos a explorarlo. En nuestro plan contemplamos ser una suerte de comunidad y veremos cuál es esa capacidad de crecer sosteniendo este tipo de relación, pero creemos que hay alguna forma por descubrir, y hay algunos medios en el mundo que están haciendo cosas interesantísimas en este mismo sentido: el mejor ejemplo que más lejos ha llevado este modelo es en Holanda, y ahí hay cosas interesantísimas para explorar y para hacer todavía.

Los grandes medios que lideran el mercado local parecería que todavía no entienden en qué consiste el cambio de la industria, en algunos casos pasa más por achicar estructuras que con entender cómo funcionan los entornos digitales. ¿Pensás que todavía no hay un entendimiento de los nuevos desafíos para el periodismo?

Creo que los grandes medios están ante un desafío enorme y atravesado por varios capítulos de un fenómeno de transformación: está el capítulo del negocio, está el capítulo de los equipos y su capacitación, y está el capítulo del vínculo con las audiencias. Es cierto que la lógica del volumen y la velocidad es donde casi todos los grandes medios están instalados por herencia y por necesidad, eso muchas veces atenta contra la capacidad de la pequeña experimentación. Creo que en los grandes medios hay buen periodismo y a veces hay experimentación muy interesante pero muchas de estas experimentaciones necesitan un tiempo de recorrido para que ese aprendizaje se traduzca en valor escalable. Muchas veces los medios medianos o pequeños están en una mejor situación para recorrer ese camino de experimentación y aprendizaje.

Y en este contexto ¿cuál sería la nueva relación entre medios, marcas y audiencias?

Es uno de los capítulos más interesantes, a las marcas les pasa algo bastante parecido a los medios en términos de pérdida de centralidad, pérdida de poder, redefinición de la relación con las personas que antes llamábamos audiencia. En esta triada lectores o audiencias, marcas y medios, creo que el mundo digital plantea también tremendos y nuevos desafíos, la lógica del volumen y el rich crea situaciones en las que -cuando los tres están en un mismo escenario- muchas veces la audiencia se ve perjudicada en términos de: “tengo que bancarme estos 5 segundos de este aviso que no quiero ver para después ver el video que sí quiero ver”. La verdad es hay toda una industria tratando de redefinir su dinámica. La infoxicación es parte de esa experiencia insatisfactoria, por eso nosotros hoy tenemos la libertad de decir: “no tenemos publicidad y no vamos a tener publicidad clásica digital en términos de pop up, o programática”. Sin embargo, creo que las marcas son parte de nuestra vida, son parte de la comunicación que creo que tiene valor para agregar. En el mundo hay casos interesantes en términos de proyectos donde la marca se suma, en donde la audiencia entiende el lugar de la marca, qué es lo que está haciendo, por qué lo está haciendo. Nosotros también estamos en esta etapa de crecimiento, todavía no estamos saliendo a confluir con las marcas. Estoy en una etapa de elaboración de proyectos que permitan encontrar modos en los que la relación entre la marca, las audiencias, y el medio sea virtuosa para todos. Hay un caso muy interesante del El País y BBVA, un proyecto de videos muy buenos de cuestiones que afectan la vida cotidiana de las personas, en donde el BBVA tiene una presencia de marca muy fuerte alineada con esos valores que transmite, y para nada interfiere con la experiencia de consumo de esos videos, sino más bien todo lo contrario.

 

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+